Paco Reyes y los SMS. #Elecciones2013

Mensajes a celular enviado con propaganda del candidato Paco Reyes, coalición “Unidos por el Desarrollo” conformada por el PAN, PRD y PT.
Mensajes a celular enviado con propaganda del candidato Paco Reyes, coalición “Unidos por el Desarrollo” conformada por el PAN, PRD y PT.

Mandar mensajes con propaganda política a cualquier número de celular, es una práctica que no considera la distinción entre espacio público y privado que necesita la democracia. El político que realiza estas prácticas no puede ser caracterizado como demócrata.

Francisco (alias “Paco”) Reyes, candidato a la Presidencia Municipal de Oaxaca por la coalición “Unidos por el Desarrollo” conformada por el PAN, PRD y PT, intentó marcar el ritmo de la campaña en esta primera semana de elecciones. Para ello no ha implementado ideas innovadoras, ni propuestas que se diferencien de otras campañas, actuales y pasadas, sino el “innovador” envío de mensajes SMS de forma discriminada a números celulares con lada de Oaxaca.

Lo atractivo de esta estrategia de SMS, que no es la primera vez que se utiliza en una campaña, es que el candidato que promueve la continuidad de la transición política de Oaxaca no distingue entre lo básico de la democracia y la política como libertad: las esferas públicas y privadas.

En otras palabras, el candidato invade lo privado del elector, sin siquiera saber quién es o haber considerado intercambiar un diálogo con ellos para pedir ser escuchado, simplemente invade la privacidad de un teléfono privado y da a conocer sus ideas sin generar un diálogo horizontal, o sea, la posibilidad de que el receptor pueda interrogarlo.

Por otra parte, convierte al elector en un simple número telefónico al cual debe enviar un mensaje general, sin averiguar si lo que menciona en su SMS es vivido por el ciudadano.

El mensaje del candidato oficialista -al estar integrada la coalición por la mayoría de partidos que llevaron al poder al actual Gobierno de Oaxaca- no aprovecha el SMS para dar un mensaje diferente a lo que está acostumbrado el elector, repite una idea básica que trata de integrar lo social con la economía. También, las faltas ortográficas acostumbradas por los políticos y sus equipos de campaña están presentes.

El punto con este tipo de campañas es que al perder de vista la línea divisoria entre lo público y lo privado, permiten o justifican cualquier violación de la vida privada. La clase política considera que ante su interés, el cual puede justificar como un interés público o “salvador de la patria”, está por encima del individuo y su espacio, pero no es así, el único interés público es aquel que se decide desde la sociedad civil, o sea, desde la ciudadanía interesada en lo público.

La política es pública desde su origen, se da entre hombres que generan un intercambio de ideas, discusión, cara a cara y garantizando que los involucrados tienen la posibilidad de hablar y escuchar. El SMS no da esa posibilidad y las campañas actuales cada día provocan menor interacción entre el elector y candidato.

Es cierto, el tamaño de la población impide que este diálogo se dé entre todos, pero las encuestas y métodos de medición permiten obtener la opinión de los ciudadanos. El SMS es solo una forma más de intentar imponer ideas, comunicar las ideas del candidato, pero no escuchar las del elector.

Cuando estamos ante candidatos, partidos políticos y equipos de campaña que violan por medio de la tecnología o la compra de bases de datos la privacidad de las personas, estamos ante posibles gobernantes que no respetarán el espacio privado cuando gobiernen.

Por otra parte, es lamentable que las autoridades electorales permitan este tipo de actos y solo reaccionen hasta que se presenta una demanda ciudadana. Las autoridades electorales son reactivas y no proactivas, o sea, no impiden la agresión al ciudadano, solo actúan después que el ciudadano fue agredido, siempre y cuando se queje.

Aunque el envío de mensajes no sea delito o por medio de diversas justificaciones jurídicas no amerite una sanción, normativamente muestra a un político que no distingue los límites del gobierno y que está dispuesto a hacer lo que sea con tal de ganar.

Si no se respeta la privacidad del ciudadano, estamos ante el posible surgimiento de una nueva forma autoritaria o, como en el caso de Oaxaca, mantener parte de la cultura autoritaria en este proceso de transición.

Ante esto, ¿Qué diferencia hay entre Paco Reyes y el candidato del PRI? No hay diferencia, el primero realiza prácticas que invaden el espacio privado de los ciudadanos, el PRI invadió la privacidad del individuo durante el autoritarismo para mantener con miedo y dependencia del gobierno al mexicano. No hay diferencias, ni un ideal democrático, sólo la búsqueda del poder por el poder, pasando encima de quién sea.