Promover la frustración en Oaxaca

Frustración

OAXACA, México.- Los primero 100 días de gobierno de la alternancia en Oaxaca han estado marcados por análisis y opiniones que pintan un panorama totalmente negro en materia de gobierno. Nadie da un peso por la transición política y a muy pocos les interesa la construcción democrática, hasta el momentos sólo ha servido para la construcción de artículos rimbombantes.

Es muy cierto que en 100 días el gobierno de la alternancia no podía borrar de tajo lo que se ha construido y establecido por más de 80 años en Oaxaca, pero también es cierto que se han cometido errores infantiles y se ha mostrado que los diversos partidos políticos de oposición querían repartirse el botín político que ganaron con el ¡voto ciudadano! El 4 de julio del 2010.

A pesar de los errores y su peculiar forma de enmendarlos, el gobierno de la alternancia ha mostrado que no entiende qué es la democracia y cómo instalarla. Sus anuncios de mejoras a la vida de los oaxaqueños tienen que ver muy poco con los temas torales de la institucionalización democrática en el sistema político oaxaqueño.

Por otra parte, su agenda de prioridades ha mostrado que se basa en temas coyunturales, que no está pasando por el fondo de las cosas.

Así, por ejemplo, la nueva relación de los medios de comunicación con el gobierno de Oaxaca es un pendiente y a la vez una constante que demuestra la existencia de prácticas autoritarias en este periodo de tránsito, pues la repartición de la publicidad se sigue haciendo sin reglas claras, ni reforma legislativa y sí llena de “oscurantismos” que en nada benefician a la transparencia. Si nada se ha arreglado en este tema ¿cómo es que los diarios y portales de internet mantienen la publicidad del gobierno de Oaxaca?

Por otra parte, el anuncio de programas sociales ha relegado a un segundo plano la famosa “Reforma del Estado” y la necesidad de poner en clave democrática a Oaxaca. Sin duda, estos son lo temas que deben importar en este primer año de gobierno, ya que de llegar a buen término, las reglas políticas permitirían la inclusión de nuevos grupos que oxigenarían la transición.

Lo que debe de importar en estos 100 días de gobierno es precisamente conocer el avance de las decenas de reformas políticas y legislativas que deberán instaurar la democracia, más allá de los escándalos y los errores que a diario cometen los políticos de la alternancia por como hablan, comen, etcétera.

Si se trata de verificar errores en este gobierno, se tendría que valorar el hecho de que ellos han sido los primeros en atropellar los principios de la democracia y volver a demostrar que la política sirve para “servirse” y no para beneficiar a la sociedad de manera pacífica. Si este valor estuviera por encima de los intereses privados, ni falzatis, ni “Marco Tulio” arrastrado por las calles del zócalo hubiéramos tenido.

Por supuesto, la crítica válida al gobierno tiene que venir de actores válidos y que sus dichos se puedan comprobar, de nada sirve leer los boletines de un PRI que dice gobernar mejor y defiende a la Sección 22 del SNTE cuando en el 2006 los reprimió y llevó a la crisis que actualmente vive el sistema político oaxaqueño.

El peor riesgo que se corre con el escenario actual de la política en Oaxaca es que la ciudadanía termine frustrada, pues en ese momento la democracia quedará sin su principal promotor y lista para el fracaso. Esa es la apuesta de la actual clase política oaxaqueña: la frustración ciudadana. Así, las reformas no son necesarias.

Nota: Publicado en la revista Mujeres del mes de abril del 2011