Lo coyuntural de los 100 días de gobierno de la alternancia en #Oaxaca

Coyunturas en 100 días de Gabino.

OAXACA, México.- Lo coyuntural es aquello que está opuesto a lo estructural y a la estructura. En política, y muy comúnmente en el análisis del “momento” que se hace en los medios de comunicación por parte de especialistas, se refiere aquello contingente, cambiantes y momentáneo que sacude al sistema político y los grupos y personajes que lo integran. Por supuesto, este tipo de eventos se presentan en toda la sociedad.

Las coyunturas, como lo coyuntural, pueden ser decisivas en determinados periodos de tiempo más o menos largos. Braudel decía que la coyuntura en el tiempo histórico es aquello que se localiza entre la larga duración y los acontecimientos puntuales. En economía y política lo coyuntural puede ser aquello que calificamos como crisis de lo establecido y, también, las revoluciones. Como ejemplo, dentro de la larga reestructuración del sistema financiero y económico, vivimos una crisis económica mundial en el año 2008, lo coyuntural puede ser ese periodo de tiempo en el cual los gobiernos decidieron como enfrentarlo.

Regresando a Oaxaca, los 100 días del gobierno de la alternancia, encabezado por Gabino Cué Monteagudo, marcarán en gran parte el inicio del gobierno, pero también delimitarán su actuación en eventos venideros. Bajo la idea de la limitación de actuación política, debemos entender la capacidad de interlocución que tengan el gobierno con los componentes y grupos políticos que se encuentra en la clase político y al interior del sistema político oaxaqueño. Si en un determinado momento en una coyuntura el gobierno no logra salir bien librado, esto puede provocar que pierda la interlocución o capacidad política para mantener la estabilidad en el sistema político para siempre. Este es el caso del conflicto “coyuntural” del 2006, donde una mala actuación del último gobierno priista lo llevó a perder toda capacidad de actuación ante grupos que influyen en el sistema político.

¿Qué ha pasado en estos 100 días de gobierno de la alternancia en Oaxaca? Antes de contestar esta pregunta sobre las coyunturas del gobierno de la alternancia quiero hacer unas precisiones que he realizado en un artículo previo a este (¿Gabino o el gobierno? 100 días de críticas a la personalidad) sobre lo importante que es definir qué se está analizando y cuál es el objetivo que se persigue:

  • Análisis del político. Gabino Cué no es el gobierno de Oaxaca, sólo una parte integrante de él. Si se quiere analizar estos 100 días del gobierno de la alternancia no se puede hacer un análisis reduciéndolo a un personaje, si esto se hace, tendríamos que encasillar el análisis o limitarlo bajo el objetivo de “analizar” el comportamiento y desarrollo del político en su cargo.
  • Análisis del gobierno. Para analizar a todo el gobierno de la alternancia se tendría que analizar, al menos, la forma en que han actuado los secretarios de gobierno de primer nivel y los resultados obtenidos con la burocracia. No sirve de nada tener discursos y firmas de acuerdos, poner planes de acción en marcha si no existe operatividad por parte de los ejecutores. En otras palabras, no importa que tal funcionario dé la orden de hacer determinado proyecto y su aplicación, si la burocracia no está convencida de hacerlo.
  • Analizar el Estado. El objetivo de este análisis parte de qué se pueden analizar los 100 días del gobierno de la alternancia, haciendo también uno sobre la sociedad civil, parte activa de la sociedad, en el mismo periodo de tiempo.

Contexto

Al lado de las apreciaciones que hecho, las cuales están desarrolladas en el artículo antes mencionado, también es importante recordar el contexto en el que partió el gobierno de la alternancia y en el que se encuentra. La mayoría de los eventos que se podrían esperar en un periodo de transición como el que se vive en Oaxaca se han presentado, pero vale recalcar que los eventos negativos “inesperados” que han surgido en estos 100 días han sido culpa del gobierno de la alternancia.

  1. La transición política en Oaxaca se debe catalogar como conflictiva, pues durante un largo periodo de tiempo hemos tenido un sistema de partidos políticos polarizados que han impedido grandes acuerdos en favor de la democracia; además, una sociedad civil poco organizada y superada por los grupos corporativistas surgidos en el régimen autoritario;
  2. Durante el proceso de entrega y recepción de poderes no existió una transparencia para saber qué entregó el último gobierno autoritario al de la alternancia. Es más, la información periodística demuestra que no hubo disposición del gobierno “ulisista” para comenzar a hacer una alternancia de “terciopelo”, pacífica y garantizando la estabilidad del sistema político, sino marcada por la indiferencia del último gobierno para con la transición y la operatividad del Estado a futuro.
  3. La violencia política de finales del sexenio ulisista desvió la atención sobre lo administrativo. Las muertes de líderes políticos y sociales acaparó los focos como eventos que podrían generar una estabilidad al momento en que Gabino Cué fuera gobernador.
  4. El hecho de haber logrado la alternancia en Oaxaca por medio de una coalición de partidos políticos, no sólo demuestra la debilidad de los partidos políticos, sino una debilidad para el gobierno, tanto en la repartición de los puestos del gabinete, los cuales fueron negociados con las fuerzas políticas, sino en tener un Congreso dividido en el cual se buscan acuerdos mínimos antes que logros máximos. En este sentido, la unidad del gobierno de coalición se mantiene con “pinzas” que agarran la estabilidad política mientras no se dañen los intereses privados. Esto ha provocado el llamado fenómeno de los “reciclados”.
  5. En la actualidad vivimos en Estados – Burocráticos, o sea, el aparato administrativo del gobierno depende de qué se conoce como “burocracia”, parte operativa de la administración.
  6. La cultura política en Oaxaca logró durante el régimen autoritario generar una concepción de política como violencia, no forzosamente como guerra total, sino que permite aceptar, “legitima”, el uso de la fuerza y la violencia para presentar las demandas al gobierno, sean públicas o particulares. Por el momento, la transición carece de una cultura política cívica y la promoción de esta.

Lo coyuntural

Después de haber contextualizado el inicio del gobierno de la alternancia, considero viable para entender lo que ha pasado en estos 100 días dividir el todo en partes que nos delimiten los eventos, para ello recurro al plano cartesiano en el cual se colocan los componentes de una sociedad que recoge el prospectivista Yuri Serbolov del sociólogo francés Emile Durkheim: seguridad, economía, política y social. Entendiendo que la estabilidad en una sociedad y Estado parte de manera escalonada desde la “seguridad”, si esta no existe, estamos hablando de un Estado fallido. Vale decir que los 100 días de gobierno de la alternancia, no sólo se explican desde los fenómenos al interior del sistema político oaxaqueño, sino también desde lo externo a este (sistema político mexicano, gobierno federal, poder legislativo, sistema económico, etc.)

Seguridad

En este sector localizamos una serie de eventos negativos (porque han provocado inestabilidad al gobierno) como es la triste y ya célebre “arrastrada” que le dieron los maestros al Secretario de Seguridad Pública de Oaxaca, Marco Tulio López Escamilla, durante el enfrentamiento que sostuvieron corporaciones policiacas federales y estatales con integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en el marco de la visita que hiciera el presidente Felipe Calderón Hinojosa a la ciudad de Oaxaca y comenzara cuando este visitó el Palacio de Gobierno que se localiza en el centro de la ciudad.

En este evento la capacidad de interlocución, la inteligencia del Estado y la capacidad de análisis del gobierno oaxaqueño fueron evidenciadas, pues este evento se pudo evitar si desde un determinado momento se hubiera hecho un análisis de riesgos sobre los grupos radicales de la S-22 y la posibilidad de ser infiltrados. Por supuesto, tampoco hubo una análisis histórico sobre la relación “violenta” que tiene la Policía Federal y la S-22, que en cualquier lugar que se encuentren terminan en una batalla campal. En este sentido, el operativo del 15 de febrero, sólo revivió los recuerdos del 2006 y puso frente a frente a dos grupos que siempre terminan liados a golpes, revivió el simbolismo de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

La consecuencia de este evento es que los grupos radicales de la S-22 han pedido la destitución de funcionarios que en determinado momento tenían poco margen de actuación con el grupo gremial más importante y combativo de Oaxaca, o sea, perder a este grupo es perder la estabilidad en el gobierno. Además, evidenció, con el acto de López Escamilla, la prepotencia y egocentrismo de algunos funcionarios a la hora de resolver los asuntos que se presentan. ¿era necesario tanto protagonismo?

Un evento coyuntural que puede menguar la percepción positiva del gobierno de la alternancia todavía más que lo sucedido con la S-22, por estar presente todos los días en la vida de la ciudadanía en Oaxaca, es aquella que tiene que ver con el incremento de la delincuencia “común” o presencia de esta en lugares en las cuales no se daba. Con ello me refiero a que el muro imaginario que enmarcaba los robos de celulares, carteras, aretes, bolsas, etcétera, en determinadas zonas ha dejado de existir logrando alcanzar al Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca.

Como ejemplo se puede poner la muerte del estudiante de la Universidad Vasconcelos que fuera asesinado por un sujeto que le quería arrebatar su celular a plena luz del día y a unas cuantas calles del Zócalo de Oaxaca. En ese momento, la delincuencia común demostró que los asaltos se hacen con violencia.

No es un hecho aislado la muerte de este joven, sino la coronación de dos coyunturas negativas. Por una parte, cada día son más los rumores e historias que recorren la sociedad sobre los asaltos a tiendas, aretes, celulares, carteras, etcétera, siempre acompañadas de aquel dato sobre que “nadie se acercó a ayudarte y la policía no logró capturar a nadie”. El otro evento coyuntural es que la ciudadanía no ha hecho nada para exigir que esto deje de suceder y se combata de manera frontal. La muerte del joven no provocó ni una reacción de la comunidad universitaria, ni exigencia “oficial” por parte de las Universidades.

Pero a futuro esta coyuntura de la “violencia común” puede generar estabilidad en el gobierno de la alternancia si la ola de asaltos se sigue incrementando en número como en grado de violencia.

Las buenas noticias en este renglón llegan de fuera, pero permiten corroborar aquella hipótesis de que Oaxaca no está fuera del territorio de los narcotraficantes, la detención de dos líderes de la agrupación criminal de los “Zetas”.

Su detención demuestra que el discurso del último gobierno del PRI sobre que el narco era poco o nulo en Oaxaca, era totalmente falso y que no había una colaboración real para tratar de desarticular las células que ya operaban desde ese entonces en el Estado. El gobierno federal se apuntó un logro más y pasó a beneficiar al gobierno de la alternancia, pero la falta de operación a la hora de entregar puestos en la administración le costó, ya que uno de sus funcionarios tuvo que renunciar por su supuesta relación con el “zeta” apodado “el amarillo” o “armadillo”.

En seguridad el escenario que se recibió no fue tan negativo, pues los narcotraficantes no andan “echando bala todos los días” y generando muertos por todo Oaxaca, no tenemos el escenario del norte del país, pero tampoco se ha logrado parar a la delincuencia común, que llega a nuevos espacios públicos.

Economía

La economía sigue siendo una incógnita en este gobierno de la alternancia.

Los discursos de los empresarios son constantemente sobre que Oaxaca está mal, siempre dicen que tantos “negocios” cerraron en el centro de la ciudad y que el comercio se acaba. No hay prestamos y la única solución es que el gobierno actúe.

El gobierno por su parte no ha dado ningún apoyo significativo a la clase media oaxaqueña y empresarial, la tenencia no la logró quitar porque nadie en sus depedencias y asesores encontró cómo hacerlo. Su trabajo en esta área se ha enfocado a la firma de convenios con organismo nacionales e internacionales que puedan dar resultados a mediano plazo. Por ello todo sigue siendo una incógnita.

Aunque por medio de los programas asistencialistas que se han anunciado para apoyar a las clases desfavorecidas de Oaxaca, como otorgar dinero, se puede incrementar el gasto público y así el consumo, pero no se sabe hasta dónde permitirá una reactivación del mercado interno: incógnita.

Política

No hay un estadista en el gobierno de Oaxaca, ni un político que logre imponer un liderazgo entre sus subordinados, pero sí “una buena persona”, como han reconocido “fans” y “críticos” de Gabino Cué, pero -insisto- esto no alcanza para un momento histórico como el que se vive actualmente.

Si por algo se ha desgastado la legitimidad del gobierno de la alternancia se debe a los errores que han provocado sus propias decisiones. Por el momento no se puede criticar que la respuesta a los problemas históricos ha fallado, sino se habla de cómo los políticos de la “alternancia” han incumplido sus propios requisitos, como fue el caso de aquellos que ascendieron a cargos públicos y no tenían títulos profesionales o habían utilizados datos que no correspondían a ellos.

No todos los funcionarios mostraron voluntad política para dejar su cargo público y dar señales a la sociedad de que antes sus errores estaban dispuesto a pagarlos. Por supuesto, hace falta saber cuántos de ellos regresarán al gobierno en puestos no visibles para seguir viviendo del erario.

Por otra parte, los grupos opositores al gobierno de Oaxaca siguen aplicando la estrategia de “política como violencia” y los funcionarios no han logrado articular estrategias pacíficas, sino aplicar las simples y llanas negociaciones en lo oscurito. Este es el caso de los conflictos postelectorales.

Así vimos a los priistas estallar los municipios que quisieron el primero de enero y luego, poco a poco desaparecer de la escena pública con los objetivos cumplidos. La primera vez que el gobierno de la alternancia aplicó la fuerza fue en contra de Fredy Gil Pineda Gopar, ex porro de la UABJO; ahora, presidente electo en su pueblo.

En las cuestiones positivas, se pueden localizar a los foros que han organizado los partidos políticos y el propio gobierno, pero estos, en muchos casos, han sido lugares para que los funcionarios, políticos y supuestos activistas se luzcan. Lamentablemente, el debate sobre la Reforma del Estado en Oaxaca se sigue moviendo bajo propuestas al vapor que se presentan en dichos foros. A pesar de esto, no se puede negar la disposición del gobierno de la alternancia para el diálogo y debate horizontal, pero que este quede en pobres discursos no es su culpa.

Por otra parte, la estabilidad y concordia que sigue existiendo en el poder legislativo es algo positivo, ya han pasado más de 100 días en la Cámara y el diálogo sigue abierto.

En conclusión, la política en Oaxaca sigue siendo el freno para que la realidad cambie, no se ha logrado comenzar a poner las bases para construir en el sistema político nuevos formas de relación entre la clase política de cara a la sociedad.

Social

Preocupante y alarmante es que después del voto que se dio el 4 de julio del 2010 que llevó a la alternancia en Oaxaca y con ello se avanzó en el proceso de transición política, siga existiendo un “hartazgo de la política”, pues el corporativismo y la poca participación ciudadana han provocado que en la sociedad política la lógica autoritaria siga siendo la que mande para solucionar los conflictos.

Aunado a este mal que es normal en los procesos de transición, pues la ciudadanía se construye entre más libertades y mecanismos de participación se creen en las instituciones políticas, el anuncio, positivo, de los programas sociales que se ha dado días antes de que llegaran los 100 días de gobierno se convierte en un arma de doble filo para la democracia en Oaxaca.

Nadie puede negar que con estos programas se atenderá a grupos vulnerables que desde hace años, debido al desarrollo del capitalismo, necesitaban ayuda para reintegrarse, pero mientras no existan las reformas políticas que garanticen la libertad política del ciudadano ante la clase política, servirá para generar grupos corporativistas que se transformen en el voto duro de los partidos que ahora son gobierno.

Comentarios finales.

La seguridad y la política son los temas centrales en Oaxaca, lo son porque la violencia que asusta a la población es aquella que se genera desde los grupos políticos y la incapacidad de los gobernantes para evitar que esta práctica se siga poniendo como ejemplo para acceder a la solución de demandas o caprichos de cualquier grupo político.

En la cuestión económica, las incógnitas son mayores, pero la puesta de en marcha de los programas sociales parecen ser una fórmula para reactivar un porcentaje de la microeconomía, por supuesto, la macroeconomía sólo podrá llegar cuando invertir en Oaxaca no sea de alto riesgo.

Queda decir si el gobierno de la alternancia ha tenido 100 días de éxitos o fracasos, ninguno ni otro. Considero que es necesario aprender a reconocer los aciertos del gobierno y a criticar sus errores, siempre y cuando este no haya violado los derechos humanos y los principios democráticos que se ha planteado. Aplausos pueden ser muy pocos, críticas muchas y lo más lamentable, los eventos negativos de estos 100 días los han creado ellos, con su inoperancia y con una novatez imperdonable después de 10 años de alternancia federal, ¿dónde estuvieron 10 años para aprender de los errores de los gobiernos federales?

En este sentido, es muy cierto que el gobierno de la alternancia pudo recibir una administración pública desecha, sin saber por donde empezar, pero por este hecho, tendrían que ser más cuidadosos en sus acciones. Imperdonable todo lo que han hecho para revalorar el autoritarismo, porque han sido hechos que sólo demuestran, como el caso de los falzati, que primero están viendo por ellos que por el proyecto democrático.

Es muy probable que sean 100 días que reprueben, por su incapacidad y por su falta de disposición a ir paso a paso, pero sobre todo por mantener a la política autoritaria por encima de una construcción democrática. Aun así, el escenario no es negro, pues la forma en que han hecho política sigue siendo el modelo que Oaxaca ha vivido en el los últimos tres sexenios priistas, triste para la democracia. Por supuesto, el diálogo sigue abierto con todos los frentes ,desgastado, pero abierto. Todo es un mar de pendientes y promesas que no tenían que resolverse en 100 días, pero sí comenzar a poner las bases, esas son las que en muchos casos siguen haciendo falta.

 

NOTA: Publicado el 11 de marzo 2011 en www.adnsureste.info

 

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