El fin de la campaña electoral en México. #DiarioDeCampaña D90

No estaba muerto, ni de parranda, solo se recuperó y aprovechó el fracaso.

Las campañas electorales han terminado con grandes eventos de los tres candidatos con posibilidades reales de ganar la Presidencia de México este primero de julio que se realicen las votaciones.

Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) mantuvo el liderazgo con el que comenzó el periodo de campañas. Josefina Vázquez Mota se convirtió en el fenómeno a seguir por sus desaciertos que terminaron por mandarla al tercer lugar en unas encuestas y en otras mantenerse empatada con Andrés Manuel López Obrador. Sin duda alguna, la izquierda partidista logró recuperarse de los números con los que inició el periodo de campaña, el rango del 15 a 17%. Los puntos que AMLO tiene el día de hoy muestran que hubo un repunte del candidato después del Primer Debate a la Presidencia de México.

Por supuesto, las opciones para votar este 1º de julio para elegir presidente del país contemplan a Gabriel Quadri, candidato del Partido Nueva Alianza. No hay posibilidades de que gane, su trabajo es mantener el registro de su partido y por el momento se encuentra por arriba del 2% que pide el Instituto Federal Electoral (IFE).

La derrota en las encuestas de la izquierda y derecha partidista son un síntoma del hartazgo ciudadano hacia ellos. El triunfo del PRI y Peña Nieto una señal de opción política que no forzosamente es favorable para la democracia, pero sí un deseo de muchos mexicanos que ven en el modelo priista una solución a sus problemas, así se dañe la estructura social.

Tanto la izquierda y derecha partidista han hecho campañas que no lograron despertar el interés de la ciudadanía por sus propuestas políticas y candidatos.

Andrés Manuel López Obrador solo logró en esta campaña recuperar una tajada muy pequeña de los votantes independientes que en 2006 optaron por él y después se alejaron del candidato cuando su violencia terminó por mostrar a una izquierda conservadora latinoamericana que recuerda más a los años setenta y ochenta que a la izquierda moderna que apareció en diversos lugares del mundo después de la caída del Muro de Berlín.

AMLO solo se quitó los negativos. Sumó un porcentaje de votación que permitió alcanzara a Josefina Vázquez Mota, pero no logró que la cifra de indecisos bajara de dos dígitos.

Josefina Vázquez Mota pasó de una sorpresa agradable para la democracia mexicana cuando fue electa candidata del Partido Acción Nacional (PAN) a una desagradable noticia de campaña. Su caída no solo se debe al sexenio problemático de Felipe Calderón Hinojosa, sino a los propios errores que el partido político y el grupo cercano de Vázquez Mota cometieron y que fueron mostrado por la prensa mexicana como muestras de errores y problemas al interior del equipo de campaña. Nada comenzó bien, el Estado Azul semivacío fue el inicio de una campaña que nunca logró despegar. Tuvo momentos lúcidos que se debieron a las fortalezas de la candidata que al equipo de campaña. El PAN nunca logró mantener las rachas de Vázquez Mota por más de una semana.

Después de 12 años, la lucha fratricida por la hegemonía del poder político en México entre el PAN y la izquierda partidista que nos ha llevado a los escenarios que hoy tenemos, ha tenido un triunfador: el PRI.

Faltan todavía tres días para el 1º de Julio, pero los números de las encuestas son claros, la fotografía del hoy, muestra al PRI con una ventaja de dos dígitos. Es cierto, todo puede cambiar en tres días, pero las posibilidades siguen existiendo más por meras cuestiones matemáticas que por el liderazgo de los candidatos de izquierda y derecha.

México y los electores están pensando en el presente y los problemas coyunturales, no se piensa en una solución a futuro que termine garantizando la existencia de la democracia. La derrota de la democracia mexicana tiene como factor la falta de demócratas en la clase política.