La oposición derrotada. Elecciones Federales 2009 en Oaxaca

Cada que hay elecciones en nuestro país se barajan una serie de escenarios ‘electorales’ que nos permite conocer qué partido político puede ganar, cuál perder y quién mantiene su nivel de votación. En los últimos años, la votación del mexicano ha sufrido cambios que han posibilitado la alternancia de partidos en el poder a nivel nacional. Si observamos los resultados históricos en Oaxaca, nos daremos cuenta que las ‘tendencias electorales’ se han mantenido… ¿podrá la oposición derrotar al PRI oaxaqueño en estas elecciones?

El Partido Revolucionario Institucional ha controlado el poder político desde su fundación en el estado de Oaxaca. A pesar de haber perdido uno que otro distrito y municipio en algunas elecciones, no conoce la derrota. Ningún partido político de la oposición oaxaqueña ha puesto, en algún momento, en peligro la hegemonía del Revolucionario Institucional. El siguiente texto presenta un análisis sobre el proceso electoral federal de este año (2009).

Han pasado más de ochos años desde la alternancia en la Presidencia de la República y simplemente la oposición no ha logrado ganar, lo necesario, para provocar una alternancia en Oaxaca. Los mejores resultados que ha obtenido, en lugar de servirle para generar una plataforma ‘sólida’, sólo han traído un sin fin de divisiones y descalificaciones en su interior. Además, el discurso de la oposición se ha convertido en un fac simil del PRI; de críticos han pasado a ser simples quejosos.

La lista de partidos políticos en Oaxaca es larga, tienen presencia todas las propuestas nacionales como el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Acción Nacional (PAN), Convergencia, Partido del Trabajo (PT), Verde Ecologista de México (PVEM), Social Demócrata (PSD), Nueva Alianza (Panal) y el mencionado PRI. A todos ellos se suma el local, Partido Unidad Popular (PUP). En total tenemos nueve opciones partidistas para elegir a nuestros gobernantes. A pesar del pluralismo que existe, los partidos de oposición no han logrado tener una presencia de peso en los cargos públicos. Los datos de las últimas elecciones federales intermedias, realizadas en el 2003, lo demuestran (1).

Las últimas elecciones intermedias federales demuestran que en Oaxaca la diferencia mínima entre los dos primeros lugares (PRI y PAN) fue de cinco mil 225 votos, registrado en el distrito ocho (Ciudad de Oaxaca). La distancia más lejana, entre el ganador y su competidor más cercano, surgió en el distrito siete (Juchitán de Zaragoza), donde el PRI ganó por más de 23 mil votos al PRD. El promedio de diferencia que tiene el PRI sobre su perseguidor más cercano es de 14 mil 600 votos, aproximadamente. La distancia promedio es monumental entre el ganador y el derrotado. Cabe destacar la proximidad de votos que en la ciudad de Oaxaca Convergencia, con más de 19 mil votos. Si la oposición quiere ganar alguna diputación federal, en promedio tendría que incrementar 15 mil votos su participación en cada distrito electoral (2).

El distrito que tiene como cabecera a la ciudad de Oaxaca es el más competido del estado. Aquí la oposición sólo debe obtener más de cinco mil 250 votos para ganarle al Revolucionario Institucional en comparación con la elección del 2003. El PAN resultó ser su competidor más cercano en el 2003; para estas elecciones Acción Nacional volverá a competir sin alianzas o coaliciones. Si Convergencia y el PT hubieran unido sus fuerzas para competir en mencionada elección, apenas llegarían a obtener 20 mil 765 votos(3). Pero si se mantuvieran con el PRD en el Frente Amplio Progresista (FAP), obtendrían 29 mil 962 votos. No cabe duda, la única manera de derrotar al PRI, en el caso de la izquierda partidista, es con la unificación de los partidos políticos.

La fórmula de unidad de la izquierda se repite en la mayoría de los distritos electorales. Pero a pesar de esa unión los votos no alcanzan para ganarle al tricolor. Si en verdad se quiere derrotar al PRI en un proceso federal electoral intermedio; se necesita de la suma de todos los partidos de oposición. Por ejemplo, si sumamos la votación del PAN, PRD, PT y Convergencia(4) se podrían ganar distritos electorales como Santiago Pinotepa Nacional (Dist. 11), Zimatlán de Alvarez (Dist. 9) y el de Oaxaca de Juárez (Dist.8). Todos los demás probablemente sigan siendo propiedad del Partido Revolucionario Institucional. Por supuesto, el escenario de fuerzas de oposición en alianza no existirá en estas elecciones, ni ha existido a nivel federal. Las alianzas posibles para esta elección pueden ser entre el PRI/PVEM y Convergencia/PT. Ahora que, si el Instituto Federal Electoral no acepta la última alianza, el PRD, Convergencia y PT irán juntos.

No cabe la menor duda, si se analizan los datos del 2003, la oposición está derrotada antes de que comience la batalla. Por supuesto, estas son elecciones federales y los resultados se pueden modificar en los estados, por medio de una buena campaña nacional, pero a diferencia de los comicios presidenciales, las elecciones intermedias registran un alto índice abstencionista que hace que las tendencias sean difíciles de modificar.

Después del 2006 y los eventos que han ocurrido con el narcotráfico, tanto el PAN como la izquierda tienden a perder votos por ser los involucrados ‘directos’ en las grandes coyunturas nacionales. La izquierda se ha vuelto violenta desde que perdió el 2006 y el Partido Acción Nacional, con Felipe Calderón, no ha podido dar buenos resultados en el combate a los cárteles de la droga.

El panorama es desolador para la oposición en Oaxaca, desde las elecciones estatales del 2004, en vez de unirse cada día, se han separado más. Para colmo, el 2006 distanció a la izquierda de la derecha. Hoy es difícil pensar en un PAN y FAP unidos en Oaxaca; pero es más difícil pensar en un PRD, Convergencia y PT entorno a un sólo proyecto para Oaxaca. La desintegración de los opositores por los opositores, es lo de hoy.

1. Sólo el Partido Unidad Popular (PUP) no puede participar en elecciones federales por su status local.

2.  Esto siguiendo los resultados del año 2003.

3.  En este caso, el aporte del PT es mínimo: 1500 votos.

4.  Se excluye al PVEM por sus alianzas recurrentes con el PRI. El PANAL y PSD hasta el momento de la publicación de este artículo, no habían mostrado interés real en una alianza con algún partido político.

Publicado a inicios del año 2009 en el suplemento político Ágora.