Sicilia y la sinceridad ante los candidatos. #DiarioDeCampaña D61

Javier Sicilia, poeta y líder del Movimiento por la Paz, ha vuelto a demostrar que la sociedad mexicana no debe paralizarse cuando tiene en frente a los culpables del dolor y sangre que recorre todo el territorio mexicano. Su intervención y la de muchos dolidos en el encuentro realizado en el Castillo de Chapultepec con los candidatos a la Presidencia de México es el reflejo de un sector de la sociedad civil mexicana que está ¡hasta la madre!

Las lágrimas, los gritos, el silencio y las palabras en los encabezados por Sicilia tienen un significado, están llenas, se sienten sinceras. Son el extremo contrario de la clase política, para la cual las palabras ya no significan nada, carecen de claridad, siempre esconden miles de significados que solo se logran comprobar con el hecho o la inacción.

Si en la década de los noventa el subcomandante Marcos renovó el discurso de los movimientos sociales, Sicilia también lo ha hecho, aunque su agenda no es para el futuro, sino para intentar resolver el presente.

Cuando escucho a Sicilia, recuerdo el discurso de Mario Vargas Llosa cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, sus discursos pueden estar alejados, pero los dos conducen a la búsqueda de la felicidad, la cual solo se hace en libertad, ser libres para uno. Recuerdo ese discurso porque siento igual de sinceras las palabras. No sirven las palabras que no se sienten, que no emocionan y conducen a la reflexión. No sirven las palabras que no transparentan al ser que las emite.

El discurso político no sirve a la sociedad cuando no conduce a la reflexión, cuando no genera opinión. Las palabras no son nada cuando no hay identificación con aquellos que las leen o escuchan.

En el Castillo de Chapultepec los mexicanos hemos tenido la oportunidad de observar dos discursos, valorarlos y entender que no sirve tener palabras “rimbombantes” si no están acompañadas de la acción, realización de hechos en el espacio público a favor del bien común.

En efecto, la diferencia entre los discursos de los candidatos a la Presidencia de México y el movimiento de Javier Sicilia es que los primeros solo trabajan la palabra, pero no la acción. El segundo ha demostrado con hechos todo lo que pronuncia.

Otra diferencia es que los candidatos no dicen lo que piensan, a veces ni siquiera dicen algo. Sicilia y el Movimiento por la Paz ha dicho lo que piensa como lo siente. Las groserías, las palabras fuertes, los abrazos, los besos y las lágrimas están llenas, permiten observar al interior del hombre. Sicilia es en este momento el hombre y líder público que considero más transparente, esté de acuerdo con él o no en sus ideas.

Los políticos mexicanos que aspiran a ser demócratas o están a favor de la democracia tienen mucho que aprender del poeta.

Ante Sicilia, Enrique Peña Nieto queda como un candidato plástico, artificial, sin contenido, sin identidad y autenticidad. Josefina ante Sicilia es una mujer que solo tiene palabra. Andrés Manuel López Obrador quedó ante Sicilia como un intolerante, alguien que quiere ganar con las palabras, pero sus actos son todo lo contrario. Quadri como el hombre que permite la sobrevivencia de la política de antaño.

Al igual que Javier Sicilia, prefiero votar en blanco, plantarme a la realidad y tratar de transformarla. El Movimiento por la Paz ha aportado en esta postura mucho material, porque ellos no quieren gradualismo con el pasado, sino ruptura con el pasado. AMLO puede recriminar el voto en blanco, pero el votante no tiene porque abaratar su voto.

No debemos tener miedo al futuro. Si México tiene un sociedad civil fuerte que resguarde la democracia, el PRI puede regresar a la presidencia y la democracia sobrevivirá en los ciudadanos. Si la izquierda y derecha partidista va a gobernar, es hora de que la sociedad civil los arrincone y provoque que las reformas necesarias para la democracia pasen.

Sin miedo y con inteligencia transformemos a nuestra clase política. Sin miedo digamos lo que sentimos del presente mexicano. Sin miedo actuemos que el poeta ha puesto el ejemplo.