Conclusiones sobre el 4 de julio

Voto Oaxaca
La alta participación ciudadana provocó cambios considerables en los resultados electorales el 4 de julio en México.

Oaxaca, México.- Las elecciones estatales que se han realizado el 4 de julio en diversos estados del país han dejado, como consecuencia inmediata, una nueva geografía política para lo que resta del año y casi definida para el proceso electoral federal del 2012 donde se elegirá presidente de México. La única cuestión que hace falta para el 2012 son los resultados de las elecciones del 2011 en el Estado de México. A estas cuestiones que tienen que ver netamente con el reacomodo de las fuerzas políticas, se le debe sumar que las realidades políticas en distintos estados del país han cambiado de manera histórica, no sólo significativa. Este es el caso de Oaxaca, donde por medio de la alternancia de partidos políticos en el poder ejecutivo estatal se ha realizado un proceso de transición desde un régimen autoritario a uno democrático. Más que una idea, es un hecho.
Aunque han existido una serie de eventos coyunturales en los estados que han tenido elecciones estatales en este mes de julio, han sido las elecciones donde ha existido alternancia de partidos políticos las que han acaparado la atención de propios y extraños. Sorpresa, puede ser el calificativo que se le debe otorgar a la serie de resultados que se han presentado en estados como Puebla, Hidalgo, Sinaloa, Durango, Oaxaca y Veracruz, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) pensaba que tenía procesos electorales tranquilos y donde no iba a ser derrotado (Puebla, Oaxaca y Sinaloa). Pero este significado sólo es por el hecho de que no se esperaba una participación ciudadana elevada y un voto oculto que después de haber estado en el porcentaje de indecisos salió a votar el 4 de julio. Como he sostenido en otros textos, los motivos son muchos, pero condujeron a la misma cuestión: participación ciudadana. En efecto, sin esta alta participación ciudadana, los resultados que las encuestas marcaban desde diez o veinte días antes de las elecciones no hubieran cambiado.
Muchas son las lecturas que se han intentado hacer sobre las elecciones estatales. Algunas de ellas se han mantenido bajo la lógica de los acuerdos de las élites y han dejado de lado la participación ciudadana1, pues simplemente han considerado que las supuestas traiciones y la incidencia de los poderes a nivel estatal y federal han inclinado hacia una fuerza política el triunfo, permitiendo que las derrotas de determinados partidos se intenten configurar desde la existencia de una iniquidad electoral, algo que falta que la FEPADE compruebe si existió en todos los estados o sólo en algunos. Regresaré sobre este punto más adelante.
Dejando de lado esta forma de entender los procesos electorales que han ocurrido y que resulta demasiado inexacta para algunos estados, como es Oaxaca, es necesario apuntar algunas conclusiones sobre lo que ha pasado, pues la lectura general que mantengo sobre estos procesos, es que los resultados se deben a los ciudadanos y su asistencia a las urnas ante escenarios que no promovían la participación y que sí intentaban inhibir el voto. Por supuesto, las diversas conclusiones particulares, pero que -creo que- son generales para las elecciones estatales que se han celebrado, que verteré no son todas las que se pueden sacar de este proceso, pero sí son trascendentales.
1.Las encuestas y los cambios de preferencia. ¿Fallaron las encuestas? Ha sido una de las primeras interrogantes que se realizó la tarde del 4 de julio cuando diversas casas encuestadoras daban a conocer los resultados que tenían sobre las elecciones. En pocas palabras, los resultados contradecían a las últimas encuestas que se levantaron en cada proceso electoral estatal, sólo en aquellos lugares donde hubo poca participación, las tendencias electorales no cambiaron de manera significativa o -en el mejor de los casos- se mantuvieron. Después de ver las encuestas electorales, sea las últimas o la serie de tiempo que se puede formar desde febrero a junio, se puede observar que hay un porcentaje de indecisos muy alto, algo que al final del proceso electoral se convirtió en un factor definitivo que terminó por modificar las tendencias marcadas. Los indecisos salieron a votar y los porcentajes de participación lo demuestran. Así, elecciones donde el PRI llevaba ventaja cómoda, como Hidalgo, terminaron siendo elecciones cerradas. En Oaxaca, la participación de los indecisos provocó que los resultados cambiaran de manera considerable, pues el escenario que más se vislumbraba, aquel que marcaba una elección cerrada que terminaría en los tribunales, ni siquiera tuvo posibilidades de existir, ya que la ventaja entre ganador y derrotado ha sido realmente amplia.
2.¿Campañas sucias ineficaces? En efecto, esta es una cuestión que también ha sido discutida después de los resultados electorales, ya que las diversas campañas que se realizaron en estados donde nunca había existido una alternancia de partido, se caracterizaron por tener discursos violentos, violencia recurrente y una serie de mecanismos que sólo buscaban denostar a los rivales políticos sin siquiera tener pruebas contundentes sobre lo que se acusaba. Por supuesto, no hay que olvidar la compra de votos. Además, el mismo día de la votación se generaron estrategias partidistas que intentaban inhibir la participación ciudadana, bajo los supuestos de que en cualquier momento se iba a desatar la violencia en diversas casillas. Al final del día, la participación ha sido elevada, demostrando que a pesar de un escenario adverso para el ciudadano, donde se busca coaccionar derechos políticos, el ciudadano ha participado y ejercido libremente su derecho a votar, o sea, en la urna decidió él, así como él decidió participar, a pesar de la insistencia de algunos partidos políticos que buscaban una baja votación para ganar con el voto duro2.
3.Campañas clásicas, resultados inesperados. Los modelos de campañas políticas en México no han cambiado de manera significativa desde la alternancia en el poder federal. En la mayoría de los casos, las campañas se han basado en la denostación del contrincante y sí han mostrado una violencia discursiva y psicológica más agravada, como aquella que se mostrara en el proceso federal del 2006. Otra cuestión es que se han basado en los diversos eventos coyunturales que pueden ir presentándose en el proceso y en la utilización de métodos al margen de la ley para demostrar actos de corrupción del contrincante. También, ha existido un empobrecimiento del discurso político, el cual no sale de los lugares comunes que se crearon en el año 2000. A pesar de esto, las elecciones han registrado una participación elevada, excepto en aquellos territorios donde la presencia del narcotráfico y la violencia que este genera han acaparado la agenda. Aunque vale decir que Sinaloa ha vivido un proceso de alternancia. ¿Qué provocó que los mexicanos decidieran salir a votar?
4.Institutos estatales electorales. Han sido las instituciones más cuestionadas en estos procesos, sólo los partidos políticos que ostentaban el poder no criticaron al árbitro electoral local que en muchos lugares no sólo fue “cuestionado”, sino desnudado ante los diversos actos de corrupción y apoyo hacia los partidos oficialistas. La conclusión que se puede sacar de este hecho, es que todavía hace falta mucho por hace en materia de institución electoral a nivel estatal. Este debe ser uno de los primeros pendientes que se debe de resolver, sino los gobiernos de la alternancia pondrán en riesgo la “instauración democrática” en aquellos lugares donde se ha vivido una transición.
5.Los límites de los gobernadores. Señores feudales, territorios autoritarios, virreyes, caudillos locales, caciques estatales, etcétera, han sido una serie de adjetivos calificativos que han recibido los gobernadores en los últimos años, esto debido al poder que concentran en los territorios que gobiernan y que han puesto -en muchas ocasiones- en riesgo la viabilidad del país. Los errores de estos, los terminamos pagando todos. Puede ser que los gobernadores no sólo hayan sido un factor en las elecciones para tratar de inclinar la balanza hacia su partido, sino el factor por el cual existió un porcentaje de participación elevado, pues la violencia y autoritarismo con el que han gobernador en aquellos territorios que no habían tenido alternancia, sólo demostraba que el gobierno se negaba a reconocer la pluralidad que albergan las sociedades de cada estado.
6.Coaliciones. Por más que se intentó denostar a las coaliciones partidistas que hizo el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática con el resto de la izquierda, este discurso no logró hacer mella en los votantes, pues ha pesado más la realidad local política que los discursos que llaman a la pureza política, aunque se siga viviendo bajo el autoritarismo.
Hacen falta más cuestiones que se pueden concluir del 4 de julio, pero creo que con las antes mencionadas se demuestra una cuestión: los resultados del 4 de julio en México son el “resultado” de la participación ciudadana. Por lo tanto, no han sido los partidos políticos los que han ganado, ni su voto duro que salió a votar, sino los ciudadanos. Ellos, en la mayoría de los casos, decidieron quien merecía el triunfo, al parecer no por las propuestas presentadas, sino por el hecho de tratar de oxigenar la política, a la joven democracia mexicana. En el caso de Oaxaca, nada logró parar la participación ciudadana.

cesar.m.991@gmail.com
Blog: http://caminarpreguntando.wordpress.com
Twitter: @cesarmendoza

1 Sobre este tipo de lecturas puede verse mi artículo “La otra lectura para las elecciones de la alternancia en Oaxaca” en: http://caminarpreguntando.wordpress.com
2 Sobre la “campaña sucia” en Oaxaca puede consultar mi artículo “Oaxaca, las elecciones del miedo” en: <http://www.adnsureste.info/index.php/opinion/cesar-mendoza/14641-las-elecciones-del-miedo-cesar-mendoza>

Nota: Este texto se publicó en el diario oaxaqueño DESPERTAR en el suplemento político Ágora el día 26 de julio.